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Poliedro Magazine | April 20, 2014

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“SPAINT” en NYC

“SPAINT” en NYC
Susan Campos

Por Susan Campos Fonseca

En “Fuera de la frase. El arte español más allá del discurso de lo global” (Salon Kritik, 2013), Miguel Ángel Hernández comenta:  “En este nuevo espacio central, quien no es ni uno, ni otro, no tiene nada que decir, ya que ese espacio sólo puede ser ocupado por quien representa los roles-tipo extremos, el dominante y el marginado.” Hernández nos habla del “arte español” (algo bastante conflictivo), pero sus propuestas poseen un alcance mayor.  Leído el texto, me parece fundamental cómo subraya la polarización del discurso y su relación con el mercado. La cuestión de la “identidad” como entidad política viable, como valor diferencial de mercado en un capitalismo global, y el problema de pensar dicha “identidad” no como inmanente sino como construcción “fingida”, dirigida -entre otras cosas- a otorgar competitividad. El “fingimiento” y el “prejuicio” como bases epistémicas, ideológicas, políticas, estéticas (etc.), plantean en su reflexión, cuestiones que creo de interés para otros “contextos” y “territorialidades”.

Durante la pasada semana tuve oportunidad de visitar una ciudad conocida como “centro” del mercado del arte, New York City (NYC), realicé el peregrinaje habitual, desde el MOMA, pasando por “la ruta” del Chelsea Art District, cerca de W 25th St, que va desde el Chelsea Market paseando a la orilla del río, y de allí a DUMBO en Brooklyn. No hablaré de todo lo que me faltó por ver, ni de mi turbación al comprobar qué es lo que se vende en estas zonas, digamos que Christie’s ha hecho muy bien su trabajo. La pregunta por “lo museable”, “lo coleccionable”, y por quienes “eligen” que sea esto o lo otro para quienes tienen poderes adquisitivos “x”, estaba en el aire continuamente… El Mercado, con todos sus matices, recorrido de distintas formas, pero con el mismo fin: vender, comprar, consumir.

Algunos retos del recorrido por Chelsea Art District, NYC 2013 ©Susan Campos.

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Mientras paseaba por esas calles y visitaba aquellos espacios y su “geografía humana”, escuchaba en mi cabeza recurrentemente un extracto del citado artículo de Miguel Ángel Hernández:

“Después de décadas de postestructuralismo y poscolonialismo, sabemos hoy que toda construcción nacional no es más que, como su propio nombre indica, una construcción. No hay identidades originales. No hay un sujeto verdadero. Sin embargo, en alguna ocasión parece necesario fingir que sí lo hay para conseguir una posición en la arena política.” 

Se supone que vivimos una era “postnacional” de “capitalismo global”, pero en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, “lo nacional”, o al menos su mención y construcción “fingida” como “denominación de origen” para productos culturales, sigue estando presente. Catalizador en diferentes formas, este “fingimiento” y “prejuicio” utilizado por creadores, comisarios, galeristas, coleccionistas, estudiosos, etc., obliga, como en Hernández, a una sesuda consideración de la cuestión, incluso cuando durante un paseo por “la ruta”, se encuentra una con la venta de “lo americano”, con el culto-crítica-regocijo en una “americanidad estadounidense” y el consumo de sus símbolos.

“Apocalyptic Still Life” (2012) de Matthew Benedict “Americana”, cortesía de Alexander and Bonin, 2013.

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Desde Americana de Matthew Benedict en Alexander and Bonin, -una de mis favoritas-, pasando por John Byam en Andrew Edlin Gallery, Charles Lutz en C24 Gallery, Christian Vincent en Mike Weiss Gallery o Hope Gangloff en Susan Inglett, sin olvidar a Silvio Wolf en Bruce Silverstein, la sociedad del espectáculo, la celebración “americana” de sí misma como élite, dejaba muy en claro que El Capital manda y “desmanda”. Lo mismo en el famoso DUMBO, experiencia  agridulce de “refritos”. En resumen, las avenidas de las ciudades se están homogeneizando a tal nivel, que una tiene que rebuscar hasta el agotamiento para encontrar valores “diferenciales” de experiencia y discurso, entonces, ¿a qué viene esta ansiedad por la “denominación de origen”?

La pregunta queda abierta. Quizás iremos otorgando “nuevos” significados a la expresión no es lo mismo pero es igual. No obstante, NYC es mucho NYC, y gracias a la comisaria española María Victoria Arribas, pude encontrar algo de lo que buscaba en Art Angler. Seguí hasta allí la obra del español Xavi Carbonell, esta vez, una serie de canvas en medio formato (150 x150 cm), que justo llegaban a NYC para exponerse bajo la égida de SPAINTDespués de “Visitar el lugar de un crimen”, fui recibida por Jason Dick, hispanista y galerista estadounidense, con quien tuve oportunidad de conversar sobre la obra de Carbonell y el “arte español” en el mercado “newyorkino”(1).

Desde “el centro”, la perspectiva de eso que Hernández llama “ni uno, ni otro”, tomó cuerpo en la obra de Carbonell. “Xavi plantea más preguntas que respuestas”, resumía con pericia Jason Dick, y es así. Lo mismo que el problema de la “denominación de origen” en los productos culturales. Sin embargo, salió en nuestra conversación el caso de Eugenio Merino, Noaz en Manifiestos (comisariado por Ana García Alarcón), e incluso Omar Jeréz. No por casualidad, ya que mientras nosotros conversábamos en un bar irlandés del East Village, en Madrid se celebraba ARCO, y las noticias se cruzaron lo mismo que las preguntas por eso llamado “arte español”.

Restos de ARCO –  imágenes tomadas del Facebook de Merino, Noaz y García Alarcón, (comp. Susan Campos)

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Mientras las urgencias políticas y la crisis española actual asumen en Merino o Noaz corpografías concretas, en Carbonell la abstracción parece volver a “lo personal es político”. Quizás la frase esté sacada de contexto, pero a la luz de exposiciones temporales en el MOMA como Tokyo 1955-1970 e Inventing Abstraction 1910-1925, donde se proponen dos formas de ”territorialización”, el problema planteado por Hernández, incluso desde las relaciones entre individuos y la conformación de una geografía humana en la historia cultural, hace que seguir la obra de Xavi Carbonell desde Madrid hasta NYC, se cargue de conflicto:

Si figuras como Gertrude Stein dieron forma a lo que representa el MOMA, hoy lo hace el péndulo y las fluctuaciones de El Mercado.

La égida de SPAINT en la prometedora Art Angler de Jason Dick, como en Americana de Alexander and Bonin, identifica la obra de un individuo con un territorio, pero a la vez, a ése individuo como desmembrador de un imaginario en la experiencia de una “territorialidad”. El “fingimiento” mencionado por Hernández es aquí referencia a una construcción crítica frente a supuestos de identidad y desgarramiento identitario.  Citando una frase del creador español MONOPERRO: “cada persona es su propia cultura”, y en el caso de Xavi Carbonell o Matthew Benedict, SPAINT Americana son “denominaciones” que constituyen poéticas contingentes, una dialéctica de quienes no son ni lo uno ni lo otro, incluso estando en “el centro”. Su obra sigue dirigiendo a preguntas múltiples de territorialidad, cómo ¿quién tiene que estar dónde, por qué, según quién, para qué y quiénes?

Espero continuar el debate cuando Xavi Carbonell pase por Madrid al encuentro de los retos de La muerte de un artista, la saga continúa.

 

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NOTA:

(1) La generosa conversación con Jason Dick deja pendiente una entrevista con este intelectual, cuyo pensamiento como hispanista y galerista requiere de un artículo centrado en la visión y el proyecto que propone Art Angler, NYC.

Fotografía de cabecera Xavi Carnonell y Jason Dick, cortesía de Art Angler, NYC. Ver galería de fotos previa al “opening”.

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*Memorias preliminares: ”Hurricane party”…*

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